¿Qué podemos aprender de la historia de Noé y el Arca?

Más allá de que algunas personas consideran la narrativa del Antiguo Testamento de manera literal, la mayoría de las grandes religiones y estudiosos del tema están de acuerdo en que la Biblia ofrece parábolas y lecciones morales más que historia, incluso si muchos de sus personajes y sucesos tienen un origen histórico.

En el caso particular del Arca de Noé y el Diluvio Universal, su significado ético y moral es uno de los grandes objetos de interés por parte de estudiosos de las grandes religiones abrahámicas que toman al Antiguo Testamento como su piedra fundamental.

Algunas lecciones de la historia de Noé

Uno de los grandes rasgos de Noé es su carácter justo, que lo separa de la gran mayoría de los humanos de su época a los ojos de Dios. A diferencia de sus contemporáneos, Noé es digno de ser el iniciador de una nueva humanidad. Incluso puede ser considerado como una prefiguración de Jesucristo.

A su vez, Noé es un símbolo del hombre justo que no es escuchado por sus pares. Especialmente en la tradición cristiana posterior, la figura de Noé es símbolo de aquel que se mantiene cercano a los designios divinos a pesar de encontrarse en un entorno que los rechaza. A través de su justicia y su constante vigilancia, Noé es elegido no sólo como sobreviviente del diluvio, sino también como modelo de conducta para el resto de la humanidad.

Y por supuesto, no hay que olvidar el destino de Noé luego del Diluvio Universal. Noé es considerado el primer vinatero, y su destino está ligado a la planta de la vid y la embriaguez. Aunque en la mayoría de las interpretaciones Noé en sí mismo está exento del pecado por ser el primero en cultivar la vid, este hecho está ligado al futuro de la humanidad, especialmente en la historia de la maldición de Cam y su hijo Canaán.